"Consideremos el origen de la palabra “asesino”. En el año 1090, Hasan Ibn al-Sabbah fundó el grupo terrorista llamado la Orden Ismaili, en una fortaleza ubicada en las montañas en el Sur del Mar Caspio. Para entrenar a sus seguidores como asesinos, primero se les drogaba hasta quedar inconscientes, después se les llevaba a un jardín hermoso lleno de lujos y mujeres. Se les despertaba para disfrutar de estos “placeres” y luego se les drogaba nuevamente y se les llevaba de regreso con el “Gran Maestro” que supervisaba su entrenamiento. Él les aseguraba que no habían salido de ese lugar, sino que sólo habían experimentado una pequeña parte del paraíso que les esperaba si llevaban a cabo con éxito la tarea de matar a quien se les asignara. Como se utilizaban fuertes dosis de hachís para lograr la intoxicación, a los asesinos se les conoció como “Hashishiyn” (del árabe, “usuario del hachís”)..."
